El amor de Seyran y Duru mantiene a Ferit con vida cuando ya no puede más
Exhausto y sin margen para pedir ayuda, Ferit se aferró a los momentos más felices junto a Seyran y a su hija para no perder la conciencia. Por suerte, todo acabó bien.
Tarik llevó a Ferit hasta una enorme cámara frigorífica y lo dejó allí encerrado a su suerte. Pasaron las horas y nadie daba con su paradero. El frío se apoderó poco a poco de su cuerpo y Ferit empezó a temer lo peor: que no saldría con vida de aquel infierno.
Cada vez tenía menos fuerzas. Exhausto, sin apenas margen para moverse y congelándose, la esperanza de ser rescatado se le iba escapando por momentos. Fue en esos instantes cuando la mente se le llenó de recuerdos de las dos personas por las que daba la vida: Seyran y Duru.
En medio de la agonía, le vino a la cabeza un momento de su hija de hace apenas unos días. Él le decía entre risas: “¿Por qué no te levantas?”, y la niña le respondía resoplando: “Vale, vale, papá, ya me levanto”. También se le vino de golpe otro recuerdo con Seyran y Duru: “Te llamamos así para que tu vida fluyera pura y cristalina”, le decían explicándole el porqué de su nombre.
Los momentos más felices con su familia fueron su único refugio. Agotado y sin saber si conseguiría aguantar un minuto más, los recuerdos de Seyran y Duru lo acompañaron. Por suerte, horas más tarde, lo encontraron y Ferit consiguió volver a casa con su familia.
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