Sadakat le ofrece a Alya una salida si acepta divorciarse de Cihan, ¿dirá que sí?
A solas, Sadakat ha hablado con Alya para poner las cartas sobre la mesa. Aprovechando lo que está pasando, le ha hecho una propuesta que ha dejado a la doctora entre la espada y la pared.
Sadakat, haciendo valer su autoridad, ha dejado claro que la vida amorosa de su hijo no le incumbe a Alya, ya que ambos se casaron por apariencia. Su nuera, harta de tanto control, le ha respondido recordándole que todo este sufrimiento es culpa de ella. «Cuando enterré a Boran, no deberías haber impedido que me fuera con mi hijo de aquí», le ha dicho.
Sin perder la calma, Sadakat ha sacado su as bajo la manga. Le ha propuesto un trato muy claro: «Divórciate de Cihan, deja aquí a mi nieto y vete». Sadakat le ha prometido que, a cambio, le amueblará una casa a su gusto en Midyat o le dará una habitación propia en la mansión, y que incluso la dejará tener al niño los fines de semana si ella se compromete a no crear más problemas.
Alya, desesperada por recuperar su vida, se ha quedado bloqueada. Lo único que ella quiere es estar con su hijo y dejar atrás esta pesadilla, pero la propuesta de Sadakat es un arma de doble filo: aceptar significa renunciar a la custodia total de su pequeño.
La jefa del clan ha sido muy dura al recordarle que, aunque ella se vaya, el niño no se moverá de allí. Ahora, la doctora tiene en sus manos una decisión que marcará el resto de su vida. ¿Podrá aceptar vivir lejos de su hijo para recuperar su libertad, o encontrará la manera de escapar de este juego sucio sin perder lo que más quiere?
